MP (Shay y Daya) - Un segundo aire
Daya llegó caminando hasta el árbol donde había estrellado a su ingenua adversaria, la encontró tirada e inconciente -Idiota.- Pensó, ¿Cómo se le podría haber ocurrido que podía derrotarla en combate directo? Lo siguente sería fácil solo tenía que darle el golpe final y estaría libre para seguir a los otros y cumplir su misión..eliminarlos a todos; aplastar ese rostro desconocido era todo lo que le quedaba por hacer, pero se encontró observandola durante casi un minuto completo, como si quisiera darse cuenta de que ese rostro no era desconocido, logró suprimir la sensación sin mucho problema, pero perdió tiempo valioso, Shay estaba volviendo en sí, había alcanzado a abrir un ojo y se dió cuenta de que la miraba sin avanzar.
-¿Que estas haciendo?- Le preguntó la irlandesa aun bastante aturdida y sin poderse mover aun. La sensación regresó. -No hay diferencia.- Pensó Daya -La mataré despierta.- La joven hindú agarró a Shay de la chaqueta con una mano y la puso bruscamente contra el tronco, la impulsiva pelirroja vió negro otra vez por unos segundos pero no sintió ningun otro impacto, abrió batallosamente los ojos y vió los de ella, seguían negros, inexpresivos…sin alma. -Termina ya…- Le dijo en forma debil pero decidida, la hindú seguía sin moverse. -¡Hazlo!- gritó con la poca energía que le quedaba, Daya levantó su otro brazo. Shay sonrió y susurró tan quedo que pensó que no la escucharía -No muerdo…- Una escena se disparó en el cerebro de la hindú hasta entonces en trance.
“Shay Mclearen, mucho gusto señorita D”, La joven irlandesa le extendió la mano, pero D no la tomó. “Oye, no muerdo…”. No hubo respuesta, Shay bajó la mano, pero siguió sonriendo. “Hahaha… vaya… eres algo rara…”
El puño de la hindú se detuvo a milímetros de la cara de la pelirroja, Shay volvió a verla, sus ojos eran verdes de nuevo, pero reflejaban un esfuerzo que nunca había visto en la estoica aprendiz de fakir, se quedó perpleja -¿Lo estas combatiendo?- Cuestionó aun tratando de entender lo que sucedía, pareciera que Daya estaba peleando contra cada movimiento que realizaba, inclusive respirar. -Debes irte ¡Ahora!- Alcanzó a decir apenas con un momento de lucidez.
Daya intentaba con todas sus fuerzas bajar el puño y soltar a su oponente, pero su trato aun no vencía, distaba aun mucho de cumplir su condena y la fuerza sobre ella era todavía imposible de superar aun con su poder, una fuerza externa vino a resolver su situación aunque fuera solo momentáneamente. -¡Suelta a mi hermana monstruo psicótico!- Una tabla salió de la nada y se estrelló contra la cabeza de la hindú derribándola, Liam le había pegado tan fuerte que la tabla se rompió en dos, soltó el pedazo que le quedaba y avanzó hasta Shay -¡¿Y tu que !? haragana ¿Quieres que te maten o que?- -Liam…- La irlandesa se quedó sin palabras al ver a su hermano -Nada más a ti se te ocurre ponerte pelear con una Hércules psicopata, sin combustible!- El joven agarró a su hermana de la chaqueta, la levantó y la cargó a su espalda. -Estas loca de remate.- El temperamental quinceañero comenzó emprender la retirada, su estatura no era tan alta como la de su hermana, pero lo compensaba en vigor y fuerza fisica, era capaz hasta de correr con el peso de Shay a su espalda. -No entiendo como puedes ser tan ligera con todo lo que comes…glotona.- -¿Porqué viniste?- Cuestionó la hermana mayor, su tono era serio como rara vez lo tenía, no contaba con las fuerzas para ser sarcástica o graciosa -¿Qué te lo tengo que explicar? A un hermano no se le deja atras, eso tú me lo dijiste.- Respondió el joven sin darse cuenta del peso de sus palabras. -Pense que…ya no era así…ustedes tenían miedo…- Caviló tratando de ocultar lo dificil que fue decirlo en voz alta. -No seas tonta, no teníamos miedo de ti, teníamos miedo por ti… esos locos te acribillaron y caiste, nunca te habiamos visto caer, Mimi lloró como loca y a Thomas tuve que casi entrarle a golpes para que se fuera dormir porque no se quería levantar del lado de tu cama…eres una necia, desde el principio te dije que…- Shay apretó a su hermano con los brazos, contenía las lagrimas. -Lo siento Liam.- El joven guardó silencio dos segundos. -Mira, no es nada…solo…- El joven fue tirado por tierra junto con su hermana con una fuerza equivalente a de un auto en movimiento, Daya había regresado, pero no su conciencia, el golpe de Liam habia vuelto a hundirla en la oscuridad de su macabro trato, el morral del chico había caido, había papeles, plumas, dulces y más cosas desparramadas por el piso.
Liam se levantó primero, sabía que no tenía oportunidad contra Daya pero no la necesitaba, solo ocupaba distraerla un poco, la hindú se fue contra él pero no fue capaz de alcanzarlo, el joven no era tan acrobático como su hermana, pero su velocidad era suficiente para salir bien librado, aun que fuera por poco tiempo. Daya finalmente adivinó sus movimientos, y lo atrapó cuando trató evadir el ultimo golpe. -Hasta aquí llegaste niño estupido.-
Shay habia despertado, apenas tenía fuerzas para arrastrarse hacia los dulces que habían caido del morral de Liam, estaba a punto de alcanzar uno pero titubeó, no sabía si iba a poder controlarse con una inyección de azucar en su sistema, esa vacilación le costó caro, vió como Daya estrellaba a su hermano contra el piso. -Lo va a matar…- Shay cogió los dulces.
Liam trataba de retomar conciencia tras ser brutalmente golpeado contra el piso por parte de su agresora, quien estaba a punto de atestarle el golpe final, una llamarada salió por detras de ella, era Shay, completamente en llamas, sujetó a Daya con fuerza antes de que pudiera golpear a Liam. -¡Corre! ¡Ve con los otros!- Le gritó. -¡Ni de broma! ¡No te voy a dejar aqui!- Protestó el temperamental joven. -¡No me vas a dejar! ¡Yo los alcanzaré! ¿Esta bien?- Liam tardaba en reaccionar, en realidad era igual de necio que su hermana. -¡Anda terco lo prometo! Si no cumplo yo lavo la ropa todo el mes ¿Ya?- Esta vez estaba sonriendo, le devolvió a su hermano la confianza, éste se puso de pie. -¡Ya vete!- Le ordenó de nuevo, Daya estaba oponiendo mucha resistencia. Liam corrió y se alejó del lugar.
Daya empujó a Shay y finalmente logró quitarsela de encima, la irlandesa cayó de pie, con los puños encendidos, ahora tenía un motivo, tenía a quien regresar…ahora el problema era averiguar la manera de como hacerlo.
La irlandesa ahora sabía que Daya estaba pasando por lo mismo que Dren, pero estaba peleando, la joven hindú combatía con todas sus fuerzas para romper el poder que la dominaba. -Esto no te va a pasar a ti…- Dijo muy quedo. -¿Que dices?- Cuestionó Daya en forma indiferente. -Ni tu ni yo nos vamos hasta ver esos ojos verdes otra vez señorita D.-
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