MP (Avatartah) -Daya y Clyde- ¿Te puedo pedir un favor?

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Las horas habían pasado lentamente y él seguía sin moverse. Llevaba tanto tiempo viendo el techo de la habitación que ya no sentía las piernas, ni sus brazos. Había escuchado el episodio que habían tenido D y Shay, sabía que la pelirroja había encubierto a D, pero realmente no le importaba en ese momento. Desde que se acostó no había pensado en otra cosa más que en la grabación. ¿Qué diablos le había pasado? Nunca se había sentido así por un video… era verdad que nunca había visto un video así, pero había visto cosas “similares” en la vida real… había hecho cosas similares en la vida real. El recuerdo de Dren explotando frente a sus ojos llegó a su cabeza haciendo que un frío espectral recorriera su espalda. Lo que sintió cuando vio la grabación fue exactamente lo mismo, pero más grande…MUCHO más grande. Como si todas las personas gritando en ese video estuvieran gritándole a él. Sabía que no era posible…eso era lo que había hecho Kadmon… ¿verdad?

Silencio…

“N…no, no puede ser. Estás loco Clyde… ¿cómo vas a creer que alguien tan poco importante como TÚ va a tener algo que ver con… Kadmon?” pensó.

Se incorporó lenta y trabajosamente, pues todo su cuerpo seguía dormido. Abrazó sus rodillas con ambos brazos y recargó su barbilla, con la mirada perdída al frente… tenía miedo. Miedo de sí mismo. Otra vez. Alguien en las camas se movió… no supo quién, ni siquiera quiso voltear para ver quien había sido, sólo sabía que no quería que alguien despertara y lo viera con insomnio.
Se puso la chamarra sobre la camiseta sin mangas que usaba para dormir y se dirigió a la puerta de la cabaña sin siquiera ponerse los zapatos. Tampoco quería interrumpir el sueño de alguien, “no tienen la culpa de mis traumas” pensó. Abrió el zipper holográfico y caminó un poco sobre la tierra fría del planeta. Se sentía seca, muerta. No podía haber nada vivo ahí…era deprimente, y sólo hasta ahora se dio cuenta de lo mucho que le afectaba la situación en la que se encontraba Avatartah… pero ¿por qué le importaba tanto? Nunca antes había estado ahí. Se dejó caer sobre el suelo, sentado con los codos sobre las rodillas, viendo las nubes estáticas que se habían impreso en el cielo rojo para siempre después del horrible día en que ese video fue grabado. Daya se sentía fuera de balance mirando un cielo sin luna, su hasta ahora fiel compañera en sus noches de insomnia. Avatartah no era en absoluto parecido a la tierra, se sentía fuera de balance, desconectada de su poderosa percepción hacia la naturaleza, y luego, …esa necia pirokinética no podía ser mas de un año mayor que la hindú pero actuaba como si lo supiera todo, no recordaba haberse sentido molesta por ninguna persona, hasta hacía unos minutos, cuando la confronto. Apartó el pensamiento de su cabeza, no quería darle importancia alguna, regreso a pensar en Avartatah -Este planeta esta maldito…- Pensó en voz baja.
Clyde siguió absorto en sus pensamientos por un buen rato. Ya ni siquiera sabía si seguía siendo “noche”, no había llevado reloj consigo y no se había fijado antes de salir de la casa.
- No debiste salir, si alguien despierta será más obvio que no estás bien…- dijo para sí mismo. Se paró, con su sombra alargada justo frente de él, como si la obscuridad lo siguiera siempre. Se dio la vuelta para regresar a la cabaña, y vio a D del otro lado del zipper sentada sobre la tierra como había estado él. ¿Por qué no le habló? Se debió haber dado cuenta cando salió y… “es D” pensó interrumpiendo sus propios pensamientos. Se disponía a entrar cuando recordó que la hindú seguía herida y no había dormido nada…
Dudó un poco… pero siguió su camino. Tomó el zipper y lo abrió…

- Oye…- dijo separándose de la entrada y caminando lentamente hacia ella. -¿que haces afuera?- preguntó lo más amablemente posible.
-No hay nada vivo en el planeta… es perturbador.- La hindú respondió, pero no era exactamente lo que él preguntaba. Clyde retrocedió un poco ante el tono normal de D, pero siguió hasta pararse a su lado. - Lo sé…es como si aqui nunca nada hubiera podido haber vivido… y sin embargo…lo vimos con nuestros propios ojos…- contestó con un escalofrió en su espalda. -Oye…¿me puado sentar?
Daya no negó ni asintió, solo se quedó absorta viendo el poco apacible panorama. Clyde miró un poco incómodo hacia los lados y se quedó parado. Empezó a mover la tierra bajo sus pies con sus dedos y a jugar con el cuello de su chamarra nerviosamente. -Em…oye…nunca me dijiste que hacías aquí afuera. Deberías dormir un poco…
-Medité el tiempo necesario, eso es suficiente.- Contestó Daya en forma fria. -Tu deberías dormir.- Dijo dirigiendose a el pero sin voltear a verlo.
Clyde sonrió de lado un poco. -Tienes razón…- no quería hablar con nadie de lo que sentía, así que no se dispuso a excusarse por no dormir. -…es sólo que…no puedo hacerlo. No he podido dormir desde hace horas. Esa grabación…- “¡¿Qué estás haciendo?!” pensó. Es como si no quisiera hablar y las palabras salieran solas de su boca. -…no sé que me está pasando, no sé qué me hizo esa cosa, pero no puedo descansar, es como sí…
-…tu centro se desvaneciera.- Daya terminó la frase de Clyde antes de que pudiera seguir hablando, no sabía si era lo mismo que el sentía pero ella tampoco pudo contenerse antes de interrumpir al recién llegado.
- ¿Mi centro?- preguntó Clyde algo sorprendido.
Daya volteo a verlo al fin, notó que no había entendido. -Tu balance, lo que te mantiene con ambos pies sobre la tierra.- Explicó en forma neutra. Sabia que era mas complicado que eso, pero nunca fue muy conversadora.
- Ya veo… Sí, es como eso…pero hay algo más dentro de mí…una parte de mí que…- hizo una pausa por un momento, recordando lo que la chica había dicho de Kadmon un momento antes. “Es el mal puro”. ¿Podía hablarle de lo que pensaba? Bueno…sólo había una manera de averiguarlo. Se quedó mirando a la chica un momento y luego siguió, sentándose y viendo hacia el horizonte.
- ¿Has sentido como si no fueras tú? Como si hubiera algo dentro de ti que fuera ajeno a lo que eres…y que ese algo pudiera ser horrible…un peligro para ti y los demás…algo como…
-…el poder de aplastar el mundo entero cuando lo que deseas es protegerlo.- Contesto Daya de nuevo sin fijarse que estaba hablando en voz alta. Desvió su mirada del polaco, sus ultimas palabras la hicieron sentir expuesta.
Clyde la miró sorprendido de nuevo. Nunca pensó que podría hablar de esa forma con ella, mucho menos que ella sería la que dijera esas cosas. -Eso es… ¡eso es exactamente lo que siento!- dijo algo emocionado, luego se dio cuenta que no era algo por lo que debía emocionarse. -¿Sabes?…cuando vi esa grabación…sentí como si yo hubiera estado ahí…como si ese hombre estuviera gritandome a mi… la misma culpa que el asesinato ha puesto sobre mis hombros…eso fue lo que me derrumbó, pero esta vez fue…fue demasiado. No pude soportarla…aún no puedo. No sé por qué sentí eso…pero… tu crees que…- hizo otra pausa, agachando la cabeza- ¿tu crees que yo…tenga algo que ver con…eso? -preguntó ambiguamente.
Daya volteo a verlo de nuevo, por qué le preguntaba eso a ella, era ilógico, era una pregunta que no podía tener otro origen que su patente inseguridad en si mismo, unos dias antes simplemente no hubiera contestado, pero tan solo un segundo despues de pensarlo, se dio cuenta que su estado era el mismo. -Hay algo aqui, hasta en el viento…se mete al espiritu…- Se puso de pie. -Somos tan debiles que no tenemos defensa, mas que no creer en lo que vemos.
Clyde miró a la chica levantarse y con una sonrisa triste volvió la vista hacia el horizonte de nuevo. Era cierto que en ese planeta nada era lo que parecía…se sentía un poco mejor por no ser el único que se sentía así.
- Sí…tienes razón. No es lógico que eso sea real…- luego la miró a los ojos y le sonrió nostálgicamente -…gracias, D. No sé por qué…pero cuando tú dices esas cosas se sienten como si fueran verdad universal.- dijo con una risilla inocente. -Me gustaría poder tomar esas cosas como tú, pero siempre me preocupo por algo…oye…hablando de preocuparse ¿cómo te sientes después de la pelea? ¿Estás bien?
-No fui herida de gravedad, los golpes fueron leves.- Contestó Daya, de pie a lado de Clyde. Luego vio hacia abajo –Y no es verdad universal, esa solo la tienen los dioses.- Agregó Daya respondiendo al ingenuo cumplido de su interlocutor, luego dio unos pasos hacia adelante, casi dandole la espalda. -Aunque aqui parece que no existen.
- No me refería a eso…sino que…tus palabras dan confianza…- contestó el polaco sonriendo hacia la hindú.
Daya se volvió hacia el, lo entendía menos que nunca, le acababa de decir lo más oscuro que pudiera ocurrirsele, la razón de su desequilibrio, de su caos… de su miedo…-¿Tengo miedo?- Pensó para si, aun sin responderle al polaco; en su vida habia experimentado temor, solo se le quedó viendo a Clyde, que esbozaba una sonrisa boba ¿Porqué confianza? ¿Porqué en un lugar como ese? ¿Porqué entre solo desconocidos?, no podía comprenderlo, pero extrañamente esa sonrisa, aunque fuera por un segundo, le hizo sentir lo mismo. No cambió su expresión, pero si su silencio -Confianza es todo lo que tenemos.- Le dijo al fin a Clyde.
- Tienes razón…- respondió Clyde sonriente. Se sentía mejor, nunca pensó que ella le podría dar algo de seguridad, pero así fue; irónicamente, la hindú le hizo recordar que eran una familia, y que todos lo cuidarían tanto como él los cuidaría a ellos. Ese sentimiento de vació y miedo seguía dentro de él, pero ahora sentía que podría pelear contra eso. -Oye… ¿te puedo pedir un favor?- dijo dirigiéndose a D con una expresión inocente.
Daya cambió su inexpresivo semblante a uno de leve sopresa por un segundo, la constante familiaridad del polaco seguía alcanzándola fuera de guardía. Asintió.
-¿Podrías quedarte sentada aquí un rato más? Quería estar a solas un rato cuando salí, pero… creo que ahora me gustaría algo de compañía…- dijo sin borrar la sonrisa de su rostro.
Miles de pensamientos se arremolinaron en la cabeza de la hindú, eso no había comenzado a suceder hasta hacía poco, y lo odiaba… las preguntas, las dudas…el no entender. No entendía porque él necesitaba compañía, no entendía porque Shay se había expuesto de esa forma, porqué había hablado de ella como una amenaza, y luego la protegió… la confusión de nuevo era demasiada. -Una contradicción.- Dijo en voz alta, era todo lo que alcanzaba a entender. -¿Eh?- Clyde la miraba algo despistado, ella quería lanzarle todas sus preguntas en una sola frase; pero no había palabras para poderlas expresar en 100 años… estaba a punto de exasperarse, hasta que una voz que nunca había escuchado se disparó en su cabeza. -Solo siéntate y cállate.- Le oyó ordenar. Daya se sentó a lado de Clyde en silencio, necesitaba asimilar lo sucedido, conocía esa voz, era la de ella misma.

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